"El que arriesga puede perder, pero el que nunca lo hace...pierde siempre"

martes, 18 de marzo de 2008

Medios a medias


Analizar los medios de comunicación no es una tarea fácil, ya que su vinculación con la sociedad y los problemas que a ella la aquejan, suelen ser también, factores importantes a la hora de presentar la problemática. Por esta razón, una crítica positiva o negativa sobre los medios, siempre irá ligada a una crítica social.

Es innegable que los medios de comunicación en Chile se encuentran, en su gran mayoría, insertos en una pobreza ideológica (pero no falta de ella). Una pobreza que es fácil de distinguir en al menos tres puntos relevantes.

El primero de los puntos de análisis es el más superficial, el más comentado y duramente cuestionado, pero también es el más cuidado por quiénes incluso se atreven a criticarlo: La farándula. Hablar de la farándula, es hablar de noticias llamativas para un pueblo que por 15 años consumió entretención, no está demás recordar un poco de la programación televisiva de los 80' y comienzos de los años 90´, con un sábado entero de "Sábados Gigante" y películas de Cantinflas, el reemplazo de programas educativos para niños como "Plaza Sésamo" por los de canto como "Cachureos" o "Los Bochincheros"...y así seguiría dando ejemplos. Es estratégicamente natural, que un país que está viviendo una dictadura (buena o mala, es a juicio del lector) necesita de medios distractores que permitan olvidar los hechos de real contingencia, y uno de las tácticas utilizadas fue el cuarto poder, el de la información (hubo otras formas de entretención-distractora, como la llegada de grandes artistas al Festival de Viña). Como primer punto, y ligado al tema de la farándula, nos encontramos entonces, con medios que aún no han podido superar la crisis de no saber como entretener a las masas con noticias de trascendencia y proyección. Seguimos hundidos como sociedad, al entregar más importancia a lo que le ocurre al vecino que a la elección correcta de nuestros políticos a la hora de votar; este punto no es exclusiva responsabilidad de los medios, sino de una sociedad que no despierta del móvil con sonido que está arriba de sus cabezas.

El segundo punto, es el manejo de los medios de comunicación como una empresa y no como un medio educativo e influyente en la opinión de sus lectores, radioescuchas o televidentes. La entrada de las grandes empresas a la televisión, y a la radio en menor grado, tiene como consecuencia, que mientras más sea visto o escuchado un programa (ráting), mayor es la generación de recursos para las estaciones gracias al pago de la publicidad con que se benefician dichas empresas (auspicios). Este punto no es válido sin el primero, el de la entretención-distractora. Una sociedad que sigue escapando de los grandes temas, y que sólo consume programas livianos y de noticias blandas, corrompe de alguna manera la programación de dichos medios. Y así nos encontramos con el dilema…o cambiamos la programación de todos los medios, dando un mayor espacio a la información dura (política, economía, nacional e internacional, ciencia, etc.) que a las noticias blandas (ubicándolas en el lugar que les corresponden)…o sencillamente, si sólo cambian algunos medios hacia noticias duras, lo más probable que el nivel de consumidores (de información) sea mucho menor que el de los programas faranduleros, y puede que tiendan a desparecer.

El tercer punto, y a mi parecer el de mayor trascendencia (sin desmerecer los dos anteriores) es una alianza entre la educación y la información. En el punto dos, recalqué la participación de los auspiciadores en la televisión y radio como un factor importante. En los diarios, en cambio, aún no prevalece la medición de la circulación por sobre el ideal de información que se quiere entregar (ideal manejado con una intención clara, pero con una tendencia oculta (sólo a quienes no la quieren ver). Es la prensa escrita la que más se acerca al ideal de lo que debe ser un medio de comunicación, dejando la tecnología de lado y enfocándome en la finalidad. La diferencia es clara, el consumidor-lector, es muy distinto al consumidor-vidente o al radioescucha, y basándome en ello, en la cultura distinta que tiene el lector, considero que la educación es necesaria como un punto fuerte para el recambio comunicacional. Es incontrolable que una noticia de relevancia nacional como la acusación de irregularidades en el Mineduc por parte del Contralor Nacional, Ramiro Mendoza, sea tan conocida por muchos (escuchada o quizás vista), pero entendida por pocos. Y es casi obvio, si los problemas empiezan desde desconocer qué funciones cumple un contralor dentro de un país hasta que significa la sigla Mineduc… ¿Cuántas personas conocen el nombre de la Ministra?...y así seguiría preguntando. La educación de la sociedad toma un gran valor a la hora intentar modificar un medio , es triste saber que alumnos con cuarto año de enseñanza media (la gran mayoría de 18 años) no han tenido una clase de cívica en toda su vida como estudiante, es decir, aún no reconocen la diferencia entre ser chileno o ciudadano, por ejemplo. La educación es el trampolín para que los medios puedan informar con mayor profundidad y con noticias que se puedan proyectar en el tiempo.

Terminando con las tres relaciones: entretención-distractor, ráting-programación y educación-información. Como opinión final, es bueno también dar una solución a mi crítica, es por ello que considero que la educación es el camino a ese cambio ideológico en los medios. La educación formal tiene esa capacidad de ser transversal, y pregunto… ¿Por qué no se enseña…aparte de historia…un ramo de Periodismo en las escuelas?... ¿Acaso es imposible lograr que entre en la malla curricular de los estudiantes de enseñanza media? ¿Afectará en los alumnos que le enseñen a entender lo que está sucediendo, no sólo en su país, sino también en el mundo? .No sería acaso, una buena manera de tener profesionales más completos para nuestra sociedad. De todas las soluciones posibles, creo que este es un camino viable, en donde no sólo se busca cambiar los medios, sino también educar a la sociedad (Periodismo es una carrera transversal a cualquier profesión) y así de esta manera no se rompe el eterno vínculo que tiene el Periodismo con las grandes masas…porque la educación es además desarrollar el pensamiento social.


Cristóbal Torres.




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