Por Cristóbal TorresLa palabra analizar significa según la Real Academia Española (RAE), el acto de distinción y separación de las partes de un todo hasta llegar a conocer sus principios o elementos, es además un examen que se hace de una obra, de un escrito o de cualquier realidad susceptible de estudio intelectual, y por último, también se puede definir como un tratamiento psicoanalítico. Pero, según el campo, la palabra análisis cobra un valor y un concepto distinto a la hora de poder definirla.
Cuando nos enfrentamos a un proceso informativo, analizar significa destacar los elementos básicos de dicha información para luego ser comparados y comprendidos como la columna de lo que se quiere informar, en el transcurso se desarrollan habilidades como subrayar, distinguir y comparar. Cuando dicha información es transmitida vía oral se despliegan las habilidades de la toma de apuntes, el nivel atencional y una pauta de anotación. Para cualquier tipo de análisis informativo (visual, audio, textual y la combinación de alguno de ellos) se requiere orden y un nivel de concentración y atención superior a la comprensión, ya que lo fundamental de un análisis es ver las distintas aristas (enfoque) o proyecciones de lo que se está entregando. La fragmentación de una información o de lo que se está analizando no se refiere a que cada una de ellas tenga importancia por sí sola, el análisis estudia sistemas, por lo tanto, cada una de las partes tiene importancia siempre y cuando en la comparación pertenezcan a un sistema en común.
¿Cuál es la finalidad de aprender a analizar?
Es acá cuando nos encontramos con las definiciones que a mi parecer, nos debieran importar. El análisis no debe ser sólo un proceso de fragmentación que finaliza con la comparación, sino más bien debiera terminar (empezar) a favor de decisiones más cercanas al acierto o en la proyección y el crecimiento de la significación del tema que se está comunicando. Además es un error creer que el proceso analítico termina en él mismo, la función de un análisis se ve reflejada cuando éste ha sido bien comunicado o aplicado por algún medio.
Así se plantea el análisis en Economía, como la combinación entre quien toma las decisiones (gerente) y quien crea una estructura de estudio de la empresa (analista). En dicho sistema se presenta la crisis de incomunicación, cuando el analista no rebaja su significación a los conocimientos que tiene el gerente, algo muy similar a lo que ocurre cuando un periodista ocupa un vocabulario inentendible con los espectadores, es ahí donde es necesario el proceso comunicativo y donde se demuestra que el traspaso de información es relevante a la hora de analizar. Esta crisis es superable cuando el analista logra trabajar en conjunto a las necesidades de quienes toman decisiones o reciben la información entregada.
Cuando se decide es donde el análisis cobra mayor relevancia. Para ello se ha creado la matriz: Debilidades-Amenazas-Fortalezas-Oportunidades (DAFO) que es aplicable a muchas disciplinas. La matriz consiste principalmente en comparar todas las decisiones posibles (variantes), para elegir la más favorable según el caso (al contrarrestar los 4 conceptos). Esta matriz también es aplicada al ajedrez, el Gran Maestro Lasker aseguraba que primero se debía “evaluar la posición”, fragmentar las variantes, y luego “seguir con la elaboración de las tácticas que deben ser consistentes con el plan estratégico”, es decir, no sólo analizar sino también “entregar” soluciones y proyecciones a lo estudiado. Así de esta manera nos encontramos con que todo análisis debe ir enfocado hacia un tipo de receptor y que debe ir ligado a un proceso comunicativo.
Por lo tanto, si el análisis va ligado a la comunicación, este debe ser preciso (o acercarse a ello). Siguiendo con Lasker, él afirmaba que “todo plan exitoso nace de una evaluación previa de un alto grado de precisión”, es por ello que analizar cobra relevancia en cualquier ámbito de nuestras vidas; con ello podemos darnos cuenta por el camino que vamos, qué camino hemos recorrido y a dónde podemos llegar, basándonos además en la experiencia. Pero también es cierto, que no toda nuestra vida puede basarse en analizar, muchas veces tendremos que decidir en una fracción de segundos. Ello no quita que el ejercitar el proceso analítico y amoldarlo a nuestro pensamiento nos ayude fielmente a resolver situaciones como el tomar decisiones, realizar argumentaciones, conversar, decidir que información es relevante o no, estudiar un contenido y lo mejor de todo, que nos demos cuenta, que es un error que nuestros pies vayan unos pasos más adelante que nuestro cerebro.
Cuando nos enfrentamos a un proceso informativo, analizar significa destacar los elementos básicos de dicha información para luego ser comparados y comprendidos como la columna de lo que se quiere informar, en el transcurso se desarrollan habilidades como subrayar, distinguir y comparar. Cuando dicha información es transmitida vía oral se despliegan las habilidades de la toma de apuntes, el nivel atencional y una pauta de anotación. Para cualquier tipo de análisis informativo (visual, audio, textual y la combinación de alguno de ellos) se requiere orden y un nivel de concentración y atención superior a la comprensión, ya que lo fundamental de un análisis es ver las distintas aristas (enfoque) o proyecciones de lo que se está entregando. La fragmentación de una información o de lo que se está analizando no se refiere a que cada una de ellas tenga importancia por sí sola, el análisis estudia sistemas, por lo tanto, cada una de las partes tiene importancia siempre y cuando en la comparación pertenezcan a un sistema en común.
¿Cuál es la finalidad de aprender a analizar?
Es acá cuando nos encontramos con las definiciones que a mi parecer, nos debieran importar. El análisis no debe ser sólo un proceso de fragmentación que finaliza con la comparación, sino más bien debiera terminar (empezar) a favor de decisiones más cercanas al acierto o en la proyección y el crecimiento de la significación del tema que se está comunicando. Además es un error creer que el proceso analítico termina en él mismo, la función de un análisis se ve reflejada cuando éste ha sido bien comunicado o aplicado por algún medio.
Así se plantea el análisis en Economía, como la combinación entre quien toma las decisiones (gerente) y quien crea una estructura de estudio de la empresa (analista). En dicho sistema se presenta la crisis de incomunicación, cuando el analista no rebaja su significación a los conocimientos que tiene el gerente, algo muy similar a lo que ocurre cuando un periodista ocupa un vocabulario inentendible con los espectadores, es ahí donde es necesario el proceso comunicativo y donde se demuestra que el traspaso de información es relevante a la hora de analizar. Esta crisis es superable cuando el analista logra trabajar en conjunto a las necesidades de quienes toman decisiones o reciben la información entregada.
Cuando se decide es donde el análisis cobra mayor relevancia. Para ello se ha creado la matriz: Debilidades-Amenazas-Fortalezas-Oportunidades (DAFO) que es aplicable a muchas disciplinas. La matriz consiste principalmente en comparar todas las decisiones posibles (variantes), para elegir la más favorable según el caso (al contrarrestar los 4 conceptos). Esta matriz también es aplicada al ajedrez, el Gran Maestro Lasker aseguraba que primero se debía “evaluar la posición”, fragmentar las variantes, y luego “seguir con la elaboración de las tácticas que deben ser consistentes con el plan estratégico”, es decir, no sólo analizar sino también “entregar” soluciones y proyecciones a lo estudiado. Así de esta manera nos encontramos con que todo análisis debe ir enfocado hacia un tipo de receptor y que debe ir ligado a un proceso comunicativo.
Por lo tanto, si el análisis va ligado a la comunicación, este debe ser preciso (o acercarse a ello). Siguiendo con Lasker, él afirmaba que “todo plan exitoso nace de una evaluación previa de un alto grado de precisión”, es por ello que analizar cobra relevancia en cualquier ámbito de nuestras vidas; con ello podemos darnos cuenta por el camino que vamos, qué camino hemos recorrido y a dónde podemos llegar, basándonos además en la experiencia. Pero también es cierto, que no toda nuestra vida puede basarse en analizar, muchas veces tendremos que decidir en una fracción de segundos. Ello no quita que el ejercitar el proceso analítico y amoldarlo a nuestro pensamiento nos ayude fielmente a resolver situaciones como el tomar decisiones, realizar argumentaciones, conversar, decidir que información es relevante o no, estudiar un contenido y lo mejor de todo, que nos demos cuenta, que es un error que nuestros pies vayan unos pasos más adelante que nuestro cerebro.



2 comentarios:
Me parecen muy buenos dos aspectos:
- La relación que se establece entre "análisis" y "comunicación", que mezcla dos habilidades que debiésemos hacer crecer. Un buen proceso de análisis en un mal comunicador no conduce a mucho.
- El próposito de un análisis es proyectar el futuro, tomar decisiones. Es decir, siempre debería esar acompañado de un plan de acción.
Me sirvió.
Saludos,
Me pareció bueno tu análisis, bien completo. Pero ojo que noté una falta de ortografía, tienes que cuidar eso. Pero en general buen trabajo, me sirvió para conocer el FODA con otro nombre.
Publicar un comentario