
A los pasos agigantados que se mueve la sociedad de la información, la preocupación del Gobierno debe centrarse en la búsqueda de un modelo educativo eficiente, que le permita a Chile ser protagonista en la innovación de procesos investigativos y formativos, no sólo por un tema económico de generar nuevos productos, sino también por la formación de una base sólida de profesionales preparados, y así de este modo, generar un fuerza de trabajo potente y creativa en nuestro país.
Los países europeos ya emprendieron hace 12 años atrás, a través del Libro Blanco, un camino hacia el desarrollo de la educación que favoreciera el crecimiento del continente. El mismo año que se publicó el libro, el Parlamento y el Consejo Europeo, decidieron que ese fuera el año de la educación y la formación. Con lo cual, se constituyó que dentro de los pilares de la formación profesional europea, deben encontrarse siempre la investigación, el crecimiento, y la preocupación constante de la efectividad del modelo educativo en la empleabilidad y la competitividad, al compararse con los demás países del mundo.
La educación es un pilar fundamental para el desarrollo de la empleabilidad y de la innovación. Es lamentable que en los medios se informe que Chile vive una estabilidad económica, y ello no se vea reflejado en la tasa de reprobación de alumnos de Enseñanza Media, que ya aumentó de un 5, 9 % el
Otro de los temas relevantes, que deben ser parte del debate, es el lucro en la educación. Los últimos resultados de las pruebas SIMCE y PSU, muestran las claras diferencias que existen actualmente entre los colegios particulares y los municipalizados. Dentro de los 10 mejores resultados del SIMCE realizado el 2004, nos encontramos con que cinco pertenecen a colegios particulares, tres a subvencionados y sólo dos son municipalizados. Estos datos reflejan una crisis, ya que estadísticas del mismo Ministerio de Educación, dan cuenta de que el 52, 3 % de los estudiantes chilenos pertenecen a un establecimiento municipal, y sólo el 7,2 % estudia en un colegio particular, y por consiguiente, esta mínima parte de la población estudiantil está recibiendo una mejor educación.
Si queremos avanzar hacia el desarrollo, es necesario educar al país en dirección a ello. Por consecuencia, si el Gobierno no se preocupa de trabajar en las mallas curriculares, en implementar a los colegios municipales para una constante formación de grupos investigativos, en la capacitación de los profesores y en la calidad de nuestra educación, la promesa de que Chile será un país desarrollado, se transformará en una utopía.



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